22 de octubre de 2009

“LIVING”




Menuda la he liado…
Después de la noticia que publicó el Diario 20 Minutos, (ayer también en papel) muchos me habéis preguntado qué es eso del “Living”, que de dónde ha salido, qué significa… 
Lo cierto es que estaba intentando explicar a la peridista lo que hacía (¿performance?, ¿acción?, ¿fotografía?, ¿vídeo?) y se me ocurrió un término para definirlo: “living”.

El “living” es arte camuflado en la vida real, que se integra en el lenguaje y costumbres populares. La persona que lo encuentra cree que está sucediendo de verdad. Es un formato donde los espectadores  pueden ser participantes y a la vez creadores de la obra, ya que puede tomar muchos caminos diferentes según su intervención. Es una experiencia, una ·vivencia·, que puede formar parte de un día cualquiera en la vida de cualquiera. 

En realidad no hay un público invitado y consciente de que lo que allí está sucediendo es un acto artístico. Cuando hice, por ejemplo, la serie de Princesas 2.8 la mayoría de la gente no sabía que aquello no era de verdad, ¿o sí lo era?, porque las actrices vendían de manera real los objetos (la señora que compró la rueca de la bella durmiente tuvo que cargar con ella de manera “real” y llevársela a su casa!). Las personas que despegaron el contacto del cartel de “Chica joven…” y se lo metieron en el bolsillo y me enviaron un email actuaron como si de un anuncio real se tratara (no imagináis cuántas propuestas reales aún hoy me siguen llegando).

Siempre he defendido la idea del artista como un “estimulador cultural” que agita conciencias, que plantea preguntas y sobre todo que propone lenguajes nuevos. El formato tradicional de galería te predispone ya a asumir un rol concreto como espectador que todos conocemos. El hecho de encontrarte algo así en plena calle, mientras vas camino a casa o al trabajo, te coge por sorpresa y se mete en tu realidad sin avisarte y sin contarte que se trata de una obra, sin predisponerte a nada. En ese instante uno puede sentir libre de roles y condicionantesDespués la persona puede descubrir que se trata de algo ficticio y dirigir su análisis más allá de esa primera emoción. Pero ese instante de no saber qué pasa y de sentir de manera tan libre me interesa muchísimo, precisamente porque vivimos en una sociedad donde todo está ya predefinido y todos suponemos qué comportamientos y hasta qué pensamientos (y opiniones) debemos tener. Lo único que cambia en este caso con el formato tradicional es el momento en el que sabes que es algo ficticio, que es posterior a su experimentación, esta alteración del orden permite otra manera de vivirlo.

Las galerías y las exposiciones me parecen aburridísimas, yo cada vez visito menos y eso que me interesa el arte. Pero ya no sorprenden, ya no impactan, ya sabes lo que vas a ver y es más de lo mismo.
El público quiere experiencias, hoy tenemos de todo, ya no tenemos ese afán de comprar, pero sí de experimentar (hoy la gente no paga por un vestido de alta costura, lo alquila para tener la experiencia de ponérselo, pero no necesita tenerlo en el armario), el formato tradicional de una galería endulza y adormece esa experimentación.

Nos movemos hacia una era en la que la gente quiere experimentar, no poseer.

5 comentarios:

  1. Desde luego ha tenido repercusión tu idea, hoy la comentamos en la facu de Periodismo de Málaga.
    Toda una innovación en cuanto a forma de llamar la atención sobre la situación de la mujer.
    Saludos.

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  2. Muy interesante tu concepto del arte y su rol en la sociedad.
    Se ve que has movido conciencias con el asunto de los afiches! jejeeje

    Un saludo, desde Argentina.

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  3. Sin duda genial de nuevo.

    Un saludo

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  4. Un plantemiento meridianamente claro, coherente, libre, auténtico y muy valiente.
    Un argumento que habrá quién lo entienda y quién no , pero desde luego indiscutiblemente innovador y a mi juicio certero.

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  5. Me encanta. Soy superfan.

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